¡Sí se puede!


Sabemos que hacer ejercicio le brinda múltiples beneficios a nuestro cuerpo como el tener mayor agilidad y flexibilidad, aumentar tu fuerza de voluntad, alimentarte más y mejor y por supuesto fortalecer nuestros músculos así como la mente. Realmente no encontramos un punto negativo, claro que todo tiene sus límites y si apenas vas a comenzar en este mundo debes tener en cuenta no excederte y hacerlo poco a poco, pero… ¿cómo empezar? Te compartimos algunos consejos de la nutricionista Tania Sanz para que puedas empezar a hacer ejercicio y cumplas uno de tus propósitos de año nuevo:

¿Qué es para ti?: el concepto de “hacer ejercicio” varía de persona a persona, para algunas puede ser ir a un gimnasio por dos horas, para otras significa bailar en una clase, mientras que para otras puede consistir en salir a caminar mientras paseas a tu mascota. Por ello es importante que primero tengas muy claro qué quieres hacer, definir el tipo de ejercicio con base a lo que te gusta y a tus otras actividades diarias te permitirá convertirlo en un hábito más rápido y sin problema.
Poco a poco: también es importante tener en mente dos cosas, lo primero es considerar ejercicios que tu cuerpo realmente puede llevar a cabo, si estás empezando no puedes forzarte demás porque te puedes lastimar y estar adolorido durante más días. Lo segundo es que pienses en algo que te quede relativamente cerca, que te sea accesible desde tu hogar o trabajo, dependiendo a qué hora vayas a hacer ejercicio.  La distancia que tengas que desplazarte así como el esfuerzo físico y mental pueden influir de manera positiva o negativa en tus ganas de continuar. No te presiones, empieza con algo sencillo.
Ten un recordatorio: como mencionamos en otra ocasión a veces nuestros propósitos se ven afectados directamente por ciertas situaciones y por eso en este caso un recordatorio funcionará principalmente como un motivador. Si uno de tus hábitos lo relacionas con el ejercicio que realizarás, será más sencillo tenerlo presente y convertir esa actividad física en un hábito también. Es decir, ejercitarte después de hacer tu cama por las mañanas, de lavarte los dientes, saliendo del trabajo, etc. Un estudio demostró que cuando tienes un plan específico con el qué, cuándo y dónde realizarlo, podrás llevarlo a cabo con éxito.
Y una recompensa: se ha comprobado que utilizar la recompensa como estrategia para formar un hábito es bastante efectiva, pero debe de ser una adecuada para el resultado deseado. En este caso de actividad física, lo mejor es una recompensa saludable que no desequilibre todo el esfuerzo que estás realizando; algunas opciones que te ayudarán a motivarte tras ejercitarte y continuar con tu día son el tomar un baño relajante, unos minutos de estiramiento, leer un poco, escuchar tu música favorita, comer algo balanceado (puede ser toda una comida o un snack como una manzana).
Ten en cuenta que todo depende qué quieras lograr, incluso el registrar tus avances también te será útil para formar un hábito y, más que nada, tener una mentalidad positiva respecto al ejercicio será una motivación suficiente.


Sanz, T. (2016). Los 5 pasos para empezar a hacer ejercicio (y tener el hábito) sin fallar en el intento).  Recuperado de https://habitualmente.com/como-empezar-a-hacer-ejercicio/


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