No te sabotees


Hay muchas personas que son perfeccionistas por naturaleza, su personalidad los lleva a siempre estar buscando lo mejor y trabajar ardua y constantemente, sin embargo, llega a ser un arma de doble filo como cualquier otra tendencia, ya que el perfeccionismo puede ser muy extremista y por ende ocasionar efectos negativos.

Pensar o reflexionar demasiado sobre situaciones pasadas o presentes, sobre debilidades y errores propios, tener dificultades para tomar una decisión o realizar una acción, preocuparse por querer hacer algo de la mejor manera posible incluso aunque nos tome más tiempo del necesario, evitar nuevos retos para evitar penosos fracasos, aplicar nuestros estándares y esperar lo mismo de los demás; todas estas son algunas características de una persona perfeccionista, las cuales pueden realmente obstaculizar el buen rendimiento profesional y bienestar personal.
Por ello, te recomendamos un par de soluciones para disminuir el gran impacto que tiene esta tendencia en tu vida:

Aprende del éxito: no se trata de que no aprendas de tus errores, hazlo, pero para un perfeccionista esto puede parecer un tanto vago e incierto. La alternativa es rememorar todo el proceso que te tomó llegar a donde estás u obtener lo que tienes, date cuenta de que lo alcanzaste exitosamente a pesar de haberte equivocado mínimas veces y de no haber estado seguro completamente de si lo lograrías. Date cuenta que lo hiciste basando tus decisiones en las experiencias que viviste en vez de en una agotadora indecisión.
Desarrolla estrategias: la parte que suele ser la más difícil es la toma de decisiones, como mencionamos anteriormente conforman un largo proceso reflexivo y comparativo para llegar a un final exitoso. La opción es desarrollar estrategias innovadoras que resulten en soluciones positivas, tal como lo plantea el método “heurístico”. Éste te ayudará a generar inmediata o gradualmente diferentes alternativas para solucionar una situación de la manera que más te convenga y beneficie. Dicha técnica le da prioridad a ciertos criterios que se deben cumplir para que tú selecciones tal o cual cosa, esto acelerará tu proceso de decisión y acción.
Mejora un 1%: los perfeccionistas siempre quieren hacer todo sin ningún error, que los resultados muestren el esfuerzo en un 100%, sin embargo esto también es exhaustivo. Es mejor establecer una meta diaria o semanal para mejorar un 1% en alguna actividad o habilidad que sea de tu interés, en esa búsqueda de aspectos a desarrollar te darás cuenta que mejorar no es tan complicado y tardado como piensas.
Detén la “sobre reflexión”: este último punto también es de los más comunes y difíciles, ya que pensar y volver a pensar en algo puede convertirse en algo grave, algo obsesivo. Te será más fácil tolerar tus fallas si sabes cómo lidiar con tu “sobre reflexión” de las situaciones. Debes estar consciente y darte cuenta cuando tus pensamientos solamente van en círculos, rondando por tu mente obsesivamente y ocasionando preocupaciones innecesarias. Es ahí cuando debes notar si eso te llevará realmente a una solución, si no entonces sabes qué debes hacer: dejar ir esos pensamientos.


Boyes, A. (2018). How Perfectionists Can Get Out of Their Own Way. Recuperado de https://hbr.org/2018/04/how-perfectionists-can-get-out-of-their-own-way


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